El campo desolado sin semilla
en la era el trillo se enmohece,
el sol hoy no calienta las espigas
y el hambre en los cuerpos se adormece.
Los rostros desnutridos de la infancia,
corroen el corazón a poca gente,
y sigue el mundo disfrutando la abundancia
sin mirar al rededor ni a su presente.
Se amasan fortunas con sudores,
de aquellos que llamamos indigentes,
y el mundo sigue en la vorágine
de creerse cada día más potente.
Nacemos por azar donde nos toca,
luchamos sin amor hacia la gente,
creyendo que todo lo amasado,
nos dará una vida más pudiente.
Pensemos un segundo...que nacemos,
sin saber el tiempo en nuestra vida,
¿de que nos servirá, tanta avaricia
si al cabo de nacer nunca sabremos,
el tiempo que nos queda?
Tampoco en el viaje llevaremos,
más que avaricia y rapiña en nuestras venas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario