Siempre fui libre en pensamiento,
mis alas externas amputaron,
mas usé el corazón y el sentimiento
y volé con ellos muy muy alto
nadie podía entrar en mis adentros,
aunque sí intentaron anegarlos.
Nací libre como nacen los pájaros,
como nacen las flores en los campos,
me sacié del sol y de la lluvia
y planté las semillas bajo el árbol,
ese que nace en las entrañas mismas,
el que a veces olvidamos los humanos.
Las regué con semillas de inocencia,
con las rabias del mundo, fui regando,
y llegado el momento, la cosecha,
poco a poco iba fructificando,
mi árbol cobijaba con orgullo,
las flores que crecían de su regazo.
Llegaron los otoños y las hojas...
cayeron alfombrando suave el empedrado,
el invierno con sus nieves y sus fríos,
helaba los campos a su paso,
llegó por fin la primavera,
y crecieron de nuevo mis sembrados.
Mi árbol los seguía protegiendo,
y brotaron las flores sin recato,
no pudieron abatir la semilla,
ni otoños ni inviernos, ni veranos.
mis alas externas amputaron,
mas usé el corazón y el sentimiento
y volé con ellos muy muy alto
nadie podía entrar en mis adentros,
aunque sí intentaron anegarlos.
Nací libre como nacen los pájaros,
como nacen las flores en los campos,
me sacié del sol y de la lluvia
y planté las semillas bajo el árbol,
ese que nace en las entrañas mismas,
el que a veces olvidamos los humanos.
Las regué con semillas de inocencia,
con las rabias del mundo, fui regando,
y llegado el momento, la cosecha,
poco a poco iba fructificando,
mi árbol cobijaba con orgullo,
las flores que crecían de su regazo.
Llegaron los otoños y las hojas...
cayeron alfombrando suave el empedrado,
el invierno con sus nieves y sus fríos,
helaba los campos a su paso,
llegó por fin la primavera,
y crecieron de nuevo mis sembrados.
Mi árbol los seguía protegiendo,
y brotaron las flores sin recato,
no pudieron abatir la semilla,
ni otoños ni inviernos, ni veranos.
© Nana Schmith.
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