Se ha quedado dormido,
Ya nadie lo visita ya nadie lo recuerda,
se han quedado sus hojas...
enmohecidas y tristes con un sabor a hiedra.
Una hiedra que trepa por todos los rincones,
cuando busca el calor de algunos corazones.
Se han dormido sus sueños,
en el letargo amargo, que ofrece la tristeza
y el verdor de sus hojas,
han perdido de pronto su color de pureza.
Ha dejado de pronto de viajar en el tiempo,
y en su mente ficticia de colores revueltos,
se le agrupan de nuevo, los principios del tiempo,
de los días de guerra, llevando su bandera,
ondeando en los campos de pobre sementera,
de los gritos perdidos en un mundo revuelto,
de enterrar entre lágrimas, aquellos cuerpos muertos,
se le ha hundido la rabia, en entrañas podridas,
ya no araña la tierra, ni rebusca en el lodo,
sus fuerzas se han perdido en un mundo de odios.
Ya nadie lo visita ya nadie lo recuerda,
se han quedado sus hojas...
enmohecidas y tristes con un sabor a hiedra.
Una hiedra que trepa por todos los rincones,
cuando busca el calor de algunos corazones.
Se han dormido sus sueños,
en el letargo amargo, que ofrece la tristeza
y el verdor de sus hojas,
han perdido de pronto su color de pureza.
Ha dejado de pronto de viajar en el tiempo,
y en su mente ficticia de colores revueltos,
se le agrupan de nuevo, los principios del tiempo,
de los días de guerra, llevando su bandera,
ondeando en los campos de pobre sementera,
de los gritos perdidos en un mundo revuelto,
de enterrar entre lágrimas, aquellos cuerpos muertos,
se le ha hundido la rabia, en entrañas podridas,
ya no araña la tierra, ni rebusca en el lodo,
sus fuerzas se han perdido en un mundo de odios.
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